Gorro rasta: más allá de una religión

Gorro rasta: más allá de una religión

Uno de los gorros que más ha causado furor en el mundo es el rasta, no solo por lo que representa en la religión rastafari sino porque además es un símbolo que el famoso cantante Bob Marley ha cautivado en más de una ocasión al público entero con el uso de implemento.

Tal vez sea uno e los causantes de uso a nivel mundial, que generalmente va acompañado de unas trenzas que mientras más largas mucho mejor se ven. Este tipo de gorros se elaboran mediante el tejido y la combinación de los colores verde, amarillo, rojo y negro tonos influyentes en la cultura rastafari.

La vestimenta más adecuada para portar este tipo de gorro es una que se holgada y además cómoda, por ejemplo puedes utilizar pantalones, rameras holgadas o shorts, pero lo que realmente causa furor entre los seguidores de esta forma de vivir es que los colores son Etiopia.  

La realidad del atuendo rastafari es que se le adjudica una gran formalidad al uso de los colores y las prendas, pero el verde es uno de los más importantes pues representa la naturaleza y el cuidado de esta, una metodología respetada por el mundo Rasta.

Esta religión surgió como un movimiento sociocultural al que se considera además como una especie de encarnación de Dios, en donde no se deben aceptar los valores impuestos por una ideología dominante, en la cultura rastafari siempre es bien visto el libre albedrío.

Este tipo de religión también obedece al estirpe político cuya característica principal es no aceptar los valores impuestos por la ideología dominante. Rastafari, más que una religión, es un orden de vida que tiene principios y normas de convivencia. La mayoría de los rastafaris no se identifican con ninguna secta o denominación.

Este tipo de cultura comienza cuando surgió la Depresión de 1929, cuando aproximadamente 20.000 jamaiquinos volvieron a su tierra al terminar sus contratos de trabajo en países como Panamá y Cuba, en busca de empleo y un nuevo sentido colectivo de identidad.

El impulso del Rastafarismo empieza con tres repatriados: Leonard Howell, Archibald Dunkley y Joseph Hibbert que por separado empezaron a propagar la divinidad de Haile Selassie quien había sido coronado emperador de Etiopía.

Haile Selassie era, según la interpretación bíblica, el representante del Dios en la Tierra. “Los Fundamentos acerca de la divinidad del emperador etíope fueron extraídos de aquellas partes bíblicas que se referían a la gloria del reino antiguo de Etiopía y sus descendientes, de los cuales se decía que Selassie era el último digno descendiente del rey Salomón y la Reina Sheba”.

Los valores de esta tribu se distinguen por su particularidad en la manera en que alcanzan la comprensión de la verdad absoluta (Jah), y coinciden en la idea económico-filosófica de que el sistema capitalista degrada los valores fundamentales de la humanidad y su devastación expansiva daña seriamente el ecosistema y el medio ambiente.

Llevar puesto un gorro rasta es proclamar “estoy orgulloso de ser rastafari y de pertenecer a la cultura Jamaiquina”. Un fenómeno fascinante.

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